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Conductor de TV, Asesor de nutrición y Coach de estilo de vida

Grasas no tan malas

Ya hemos hablado sobre las grasas, las buenas y las malas. Sin embargo, hay algunas que no son buenas pero son grasas no tan malas, se encuentran en un punto intermedio aunque hay que ser cuidadosos; que no sea tan malo, no lo hace bueno.

Grasas saturadas

Las grasas saturadas son comunes en la dieta. Son sólidos a temperatura ambiente como la grasa de tocino fría, pero ¿qué es la grasa saturada? Las fuentes comunes de grasas saturadas incluyen la carne roja, la leche entera y otros productos lácteos de leche entera; queso, algunos aceites, muchos productos horneados preparados comercialmente y otros alimentos.

La palabra “saturada” aquí se refiere a la cantidad de átomos de hidrógeno que rodean cada átomo de carbono. La cadena de átomos de carbono contiene la mayor cantidad de átomos de hidrógeno posible, está saturada de hidrógenos.

¿La grasa saturada es mala? Una dieta rica en grasas saturadas puede aumentar el colesterol total e inclinar la balanza hacia un colesterol LDL más dañino, lo que provoca la formación de obstrucciones en las arterias del corazón y en otras partes del cuerpo. Por esa razón, la mayoría de los expertos en nutrición recomiendan limitar la grasa saturada a menos del 10% de calorías por día.

¿Qué dicen los estudios?

Un puñado de informes recientes han enturbiado el vínculo entre las grasas saturadas y las enfermedades cardíacas. Un metaanálisis de 21 estudios indicó que no había pruebas suficientes para concluir que las grasas saturadas aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca, pero que reemplazar las grasas saturadas con grasas poliinsaturadas podría reducir el riesgo de enfermedad cardíaca.

Otros dos estudios importantes limitaron levemente la prescripción, concluyendo que reemplazar grasas saturadas con grasas poliinsaturadas como aceites vegetales o carbohidratos ricos en fibra es la mejor opción para reducir el riesgo de enfermedad cardíaca, pero reemplazar las grasas saturadas con carbohidratos altamente procesados ​​podría hacer lo contrario.

Por otra parte, los ácidos grasos Omega-6 se han relacionado con la protección contra la enfermedad cardíaca. Los alimentos ricos en ácido linoleico y otros ácidos grasos omega-6 incluyen aceites vegetales como el aceite de cártamo, soya, girasol, nuez y maíz.

Como siempre lo hemos dicho todo en exceso es malo. Lo mejor que puedes hacer es cuidar tu alimentación y complementarla con una rutina de ejercicios.

Información: health.harvard.edu

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